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	<title>Cabeza de Tele &#187; documental</title>
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	<description>Malditas cajitas rectangulares</description>
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		<title>Última Salida: Pucha que somos buenos</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Mar 2009 00:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Takahama</dc:creator>
				<category><![CDATA[TV Abierta]]></category>
		<category><![CDATA[TV Chilena]]></category>
		<category><![CDATA[documental]]></category>
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		<description><![CDATA[Yo no sé si esto será un fenómeno local o global, pero como al final  el papel aguanta todo, voy a pensar que es local, que este país tiene la  costumbre de golpearse el pecho pensando: &#8220;Gracias Señor, porque soy  mejor que mi vecino!&#8221;.

El programa Última Salida de TVN se aloja justamente [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Yo no sé si esto será un fenómeno local o global, pero como al final  el papel aguanta todo, voy a pensar que es local, que este país tiene la  costumbre de golpearse el pecho pensando: &#8220;Gracias Señor, porque soy  mejor que mi vecino!&#8221;.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-64" title="pastabasero" src="http://www.cabezadetele.com/wp-content/uploads/2010/03/pastabasero.jpg" alt="" width="470" height="211" /></p>
<p>El programa Última Salida de TVN se aloja justamente en la esquina de  Avenida el Morbo con Calle el Chaqueteo. Ver a una persona  autodegradándose al extremo nos provoca lástima pero también alivio:  &#8220;Gracias, Señor, porque no estoy tan mal como ese que salió en la TV&#8221;.<!--break--></p>
<p>Antes que nada, para los que no hayan visto el programa, Última  Salida de TVN está narrado en clave de docurreality, el género de moda  que reemplaza a los docudramas como Mea Culpa. Se trata de hacer un  seguimiento a un drogadicto y a su familia, revelando de la manera más  cruda los hábitos de consumo, el sufrimiento de su círculo más cercano,  la suciedad y la sordidez en que se mueven los adictos más acérrimos y,  finalmente, cada programa concluye con una &#8220;mediación&#8221; una instancia en  que el círculo más cercano le hace una encerrona al adicto, con la  presencia de un especialista, y lo convencen de internarse.</p>
<p><span id="more-63"></span>La verdad es que el programa es impactante, porque en el seguimiento  muestra de manera muy cruda, muy explícita el  consumo. Lo único que no  muestran directamente es la instancia en la que el drogadicto compra la  droga, porque la idea no es exponerlo (a él ni al periodista) a un  traficante enfurecido que los deje como colador. Pero fuera de eso, el  programa ha mostrado una chiquilla fumando pasta base en una antena de  TV (quedó completamente sintonizada) un alcohólico que vomitaba sangre,  un tipo que jalaba como 10 gramos diarios de coca y ya no tenía tabique y  una señora que se tomaba como un litro diario de jarabe para la tos  (por la codeína, obviamente). Todo en cámara, con el adicto comentando  lo rico que se sentía el volón.</p>
<p>Todos habían perdido familia y trabajo, aunque les quedaba un círculo  familiar cercano compuesto por padres y hermanos, miren que alguien  tiene que hacer la mediación. Todos abnegados, sufriente, llorando en  cámara por la impotencia de ver a sus seres queridos precipitarse al  abismo.</p>
<p><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/DxGDhHWVlr0&amp;fs=1" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="wmode" value="transparent" /><embed type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350" src="http://www.youtube.com/v/DxGDhHWVlr0&amp;fs=1" wmode="transparent" allowfullscreen="true"></embed></object></p>
<p>Al lado de la intensidad de las imagenes que anteceden a la  mediación, el momento cúlmine del programa se torna en anticlímax: uno  esperaría que el acto de abjurar del hábito adictivo sea como un parto,  un acto de violencia y creación al mismo tiempo (pucha que hablo lindo,  voy a postular al fondart con el proyecto &#8220;hable como un artista sin  estar cagado del mate&#8221;) . En cambio, la misma esencia de la mediación  implica exponer al drogadicto a un impacto -consistente en la encerrona  misma- tan fuerte que lo desarme, cosa de pillarlo volando bajo y  encontrarlo llano y dispuesto a internarse.</p>
<p>Lo anterior me hace pensar que muchos de estos adictos internados se  arrepienten al poco tiempo porque sienten que no accedieron al  tratamiento por convencimiento sino por presión. Sin embargo en Última  Salida muestran como epílogo las imagenes de los ex-adictos algunos  meses después, como para que uno haga el contraste: les cambia el color  de la piel, la mirada, la postura y hasta la voz. Bien por ellos.</p>
<p>Como dije al principio, este programa cae en suelo fértil en nuestra  idiosincracia, porque somos muy dados a sentir consuelo en la  degradación ajena. Esto es como una isla desierta en donde naufragan dos  tipos y una chica. Si uno de los tipos se ahoga o se lo come un  tiburón, el otro se alegra: por descarte se queda con la chica. En un  país tan pequeño como el nuestro creo que vivimos con la misma  sensación, que la degradación de los demás ensalza nuestra condición de  normales, deseables, limpios.</p>
<p>En San Mateo 7:3 se habla de ver la astilla en el ojo ajeno en vez de  la viga en el propio. En realidad no me compro mucho de lo que sale en  los evangelios pero al menos nos sirve para ver que la costumbre no la  inventamos nosotros: sólo la perfeccionamos hasta convertirlo en nuestra  oración dominical. Cuando la familia de clase media-alta acude a la  iglesia y el sacerdote llama a pedir por los pobres, los desamparados,  los drogadictos, los cesantes, los que saben del negocio y no hacen bien  la pega, etc etc el pensamiento interior no es &#8220;Oh señor, no pido para  mí sino para ellos&#8221; sino &#8220;Oh señor, gracias por hacerme superior a  ellos&#8221;.</p>
<p>Hasta para rezar somos egoístas. Chita que es linda mi tierra!</p>
<p>PD: Sholawi te puse puros unos por incompetente</p>
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		<title>La Cárcel</title>
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		<pubDate>Thu, 12 Mar 2009 23:45:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Takahama</dc:creator>
				<category><![CDATA[documental]]></category>
		<category><![CDATA[película]]></category>
		<category><![CDATA[cárcel]]></category>
		<category><![CDATA[expreso de medianoche]]></category>
		<category><![CDATA[gendarmeria]]></category>
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		<category><![CDATA[reo]]></category>
		<category><![CDATA[sueños de fuga]]></category>

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		<description><![CDATA[Hay muchas maneras de afrontar un programa carcelario, y no es porque  se trate de reciclar un mismo tema sino porque una cárcel es en sí un  microcosmos (o microcaos) en donde coexisten múltiples realidades.

Pero si la realidad es un diamante de infinitas caras, el ser humano  se caracteriza por percibir sólo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hay muchas maneras de afrontar un programa carcelario, y no es porque  se trate de reciclar un mismo tema sino porque una cárcel es en sí un  microcosmos (o microcaos) en donde coexisten múltiples realidades.</p>
<p><img class="aligncenter size-full wp-image-46" title="la_cana" src="http://www.cabezadetele.com/wp-content/uploads/2010/03/la_cana.jpg" alt="" width="400" height="151" /></p>
<p>Pero si la realidad es un diamante de infinitas caras, el ser humano  se caracteriza por percibir sólo unas pocas al mismo tiempo. Y de todos  los filtros a la percepción, la TV es aquel que se especializa en  mostrar nada más que una cara a la vez. Por algo hablan de pantalla  plana, mientras más plana la caricatura de realidad más apta para el  consumo masivo.</p>
<p><!--break--></p>
<p>Las cárceles son un caldo de cultivo muy rico para el cine, porque en  toda situación en donde exista algo prohibido (salir de ella) hay una  temática, un viaje heroico propuesto: la fuga. Pero se hicieron tantas  películas sobre fugas que al final se tornaron predecibles. Es decir&#8230;  hay muchas cárceles pero en el fondo todas son la misma y no es que me  quiera poner panteísta al respecto. Simplemente hay una manera limitada  de encerrar a una manga de giles en un mismo lugar, asi que algunas  tienen biblioteca, otras tienen internet y en otras hay más ratones que  en los restoranes del centro, pero todas son básicamente la misma cárcel  asi que todas las películas de fuga, con grandiosos exponentes como El  Expreso de Medianoche de Alan Parker y la galardonada Sueños de Fuga  (con Morgan Freeman como&#8230; Morgan Freeman) al final agotan la temática.</p>
<p><span id="more-45"></span></p>
<p>Pero sigue habiendo cárceles y como la gente se vuelve más morbosa se  entretiene más sabiendo las condiciones paupérrimas en que viven los  reos que contemplando aventuras de escape.Y así proliferan los  docu-realitys en donde te muestran la realidad de la vida carcelaria,  que a  mi gusto tienen cuatro vertientes, pues se enfocan en las cuatro  aristas de un equilibrio precario en donde todo esto se apoya.</p>
<p><strong> Por un lado tienes a los reos</strong>, los cuales en cámara siempre  son un poco menos malos que en la realidad. Cuando tienen a Carlos Pinto  adelante los presos ponen cara de arrepentidos, otros alegan por su  inocencia, otros admiten una fracción del crimen y dicen que les  cargaron el resto. Hay otros programas que muestran todas las cosas  lindas que puede hacer un reo, como <a href="../content/view/460097/Todos_a_Coro_carnaval_de_estereotipos.html" target="_self">cantar  en Todos a Coro</a>, hacer artesanía, escribir hip hop o acercarse a  Dios con una secta carcelaria. Yo digo: por todo esto del hijo pródigo y  la oveja descarriada yo puedo entender que Dios acepte y perdone a los  criminales arrepentidos. De hecho aunque no estén arrepentidos puedo  entender que haya lugar para los criminales muy creyentes. Pero si eso  es cierto -quien podría probar lo contrario- entonces el día en que uno  llega al cielo le pueden tocar la cueca, te roban las zapatillas y  tienes que hacerte novia de algún ángel para que no te violen los más  viejos. Creo que es más sano ser ateo.</p>
<p>La cosa es que mientras en cámara son blancas palomas (como si eso  les rebajara la pena) dejándolos solitos un rato en el patio resulta que  son esgrimistas (peleas con estoques) y maestros destileros que  fabrican chicha con cualquier verdura o materia orgánica que se te  ocurra, por asqueroso que suene. Pero eso es en algunas cárceles,  parece, porque en otras salvo por la falta de mobiliario parecieran  llevar una vida de lo más decente. La arista de los presos te puede  mostrar cuán precaria es la civilización y cómo en ausencia de las  pautas sociales la gente es capaz de hacer casi cualquier cosa. Es  decir, si realmente la moral es sólo el miedo a la policía, entonces en  las cárceles difícilmente hay moral porque total ya estás preso.</p>
<p><strong>Por otro lado están los gendarmes</strong>, cuya idiosincracia yo creo  que roza el masoquismo. Creo que de todos los trabajos del planeta no  hay ninguno que te empuje más al síndrome Burn-Out que hacer de  autoridad en la cárcel. Mal pagado, temiendo por tu vida, expuesto a  malos olores y un espectáculo macabro permanentemente y para más remate  casi sin ninguna de las ventajas de pertenecer a las Fuerzas Armadas y  de Orden empezando por un sueldo bajísimo y un retiro insuficiente.  Mientras en el Inferno de Dante el susodicho lugar acumula a los que  deben pagar sus culpas al cuidado de crueles demonios, en las cárceles  los que ocupan el lugar de crueles demonios sufren acaso más que los  condenados. Esto no nos dice nada sobre las cárceles en sí, sino que  deja en evidencia que Dante nunca pensó en los demonios: quien les paga,  cómo les paga, cuándo tienen vacaciones ¿Hay concursos internos? A lo  mejor los demonios que torturan a los condenados deben reportar a  Cacodemons o Barons of Hell que a su vez sólo hacen presentaciones de  powerpoint apropiándose del sufrimiento inflingido por sus subalternos:  hasta en el infierno hay jefes vaca que saben del negocio. Pero en las  cárceles no es tan así y desde el pelao hasta el coronel sufren de un  trabajo que nunca querría experimentar.</p>
<p><strong>En tercer lugar tenemos a las familias</strong>, y aquí hasta un  canalla como yo sufre un poco, porque salvo contados casos se podría  decir que la familia no tiene culpa de los crímenes del jefe de hogar,  pero purgan la pena junto con él. Los hijos crecen sin un padre,  estigmatizados y abandonados. Las mujeres sin un marido y a menudo  pasando pellejerías para conseguir dinero privadas del ingreso de aquel.  Las mujeres de reos son un poco como Penélope, pues postergan su vida y  quedan como en pausa -o como dice la canción, se paró su reloj  infantil- pero el tiempo sigue pasando y al final descubren que los 5  años que el marido pasó en la cárcel y en donde ellas vivían en función  de mandarle cartas, llevarle cigarros y acudir a las visitas conyugales  fueron 5 años perdidos.</p>
<p>Con los niños sucede otro tema y es incluso más grave. La mujer  pierde a lo mejor 5 años, pero un niño que crece con un padre en la  cárcel pierde toda la vida. Esto, en realidad, no tiene arreglo porque  uno debe estar fuera de circulación y el otro debe estar jugando, es una  lástima que no puedan estar juntos pero tampoco es buena idea juntarlos  como no sea en las visitas periódicas en donde se puede disimular un  poco lo que hay más allá de la sala de visitas.</p>
<p><strong><br />
</strong></p>
<p><strong>Finalmente, el cuarto protagonista de las historias y docurealitys  de cárcel es la misma cárcel</strong>. Tal como puedes hacer un relato en  clave vivencial del protagonista, puedes hacer uno en clave testimonial  del escenario, y la cárcel es tal vez el escenario más complejo de  todos. Primero, porque es un lugar pensado para que no te arranques,  luego se piensa en un tenor distinto que una vivienda o edificio  público. Segundo, porque los habitantes no tienen mucha opción de  quejarse sobre su hábitat ni tampoco mucha disciplina para mantenerlo en  buen estado. Al final, es verdad que tenemos cárceles modelo que pese a  seguir siendo cárceles están limpias pero miren la sutileza: <em>están</em> limpias, <em>están</em> en buen estado. El régimen transiente permite que  <em>estén</em> mejor de lo que estarán, porque a largo plazo eso no es  sustentable. Con el tiempo las cárceles van fermentando, supurando la  maldad que cobijan dentro, la frustración, la alienación (i.e. sicoseo)  de sus habitantes. Yo no se si pecaré de animista o supersticioso, pero  pienso que los lugares donde se erige una cárcel constituyen una  cicatriz en el tejido de la realidad, y esa cicatriz no desaparece  cuando se destruye la cárcel para hacer edificios. Quedan muchas cosas  ahí, entre recuerdos, muertos, túneles y sufrimiento abstracto. No  puedes hacer un inferno de bolsillo entre cuatro calles y pretender que  se puede borrar con una simple retroexcavadora.</p>
<p>Esa ha sido nuestra reflexión de hoy en Cabeza de Tele, un blog en  donde sabemos que la TV es una herramienta de manipulación pero la  disfrutamos igual, un blog en donde no abjuramos de nuestra condición de  marionetas como todo hombre mortal pero, a diferencia de la masa  inconsciente, vemos los hilos que hacen bailar a la gente. Que me  perdone el Dr Manhattan por esta paráfrasis tan barata pero no se me  ocurrió cómo más cerrar el artículo. Ahí se ven!</p>
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